Cuándo dejar de planificar y empezar a ejecutar tu estrategia
La estrategia sin ejecución es un documento que nadie lee. Aprende a identificar el momento exacto de pasar de estratega a jefe de proyecto.
De la estrategia a la acción: cuándo dejar de planificar y ponerse a hacer
Una vez que has recopilado tu investigación inicial, deberías tener respuestas claras a estas preguntas:
- ¿Qué ofrecemos?
- ¿A quién se lo ofrecemos?
- ¿Qué problemas tiene esta audiencia?
- ¿Qué problema concreto resolvemos nosotros?
- ¿Qué alternativas existen?
- ¿Qué motiva a la gente a usar este producto?
- ¿Qué les frena?
- ¿Qué estilo visual encaja mejor?
- ¿Qué lenguaje describe este producto?
- ¿Qué beneficios importan más?
- ¿Ya existe demanda?
- ¿Quién compite con nosotros directamente?
- ¿Quién compite de forma indirecta?
- ¿Cuál es el precio?
- ¿Cuánto nos cuesta a nosotros producirlo?
- ¿Qué canales vamos a necesitar?
Ahora puedes ver tus costes reales y los recursos que necesitas. Y lo que es más importante: puedes juzgar si tu objetivo tiene algún sentido.
Cuando los datos te obligan a girar
A veces la investigación lo cambia todo. Tu objetivo original puede necesitar ajustes. Y no pasa nada — de hecho, es lo esperable. La estrategia de marketing va pegada a la estrategia de negocio. Comparten los mismos datos.
En esta fase, tu papel es el de pensador estratégico. Sí, probablemente hayas recopilado toda esta información tú solo. Pero tu valor no está en recoger datos. Está en dar un paso atrás, ver la foto completa y señalar una dirección que funcione de verdad.
El cambio: de estratega a jefe de proyecto
Una estrategia sin ejecución es un documento bonito que nadie lee. Una vez que tienes un plan, alguien tiene que sacarlo adelante.
Aquí es donde cambias al modo táctico. Te conviertes en jefe de proyecto: asignas tareas, controlas plazos, revisas entregables y apagando los fuegos random que van surgiendo por el camino.
Es trabajo del día a día. La trinchera. De eso hablaremos en el siguiente.