Enseñó el trabajo el lunes de la entrega: había que rehacer la mitad
Una semana, tres formas de usarla. El novato la aprovecha entera y falla; el profesional entrega un borrador verde el martes y gana cuatro oportunidades de acertar.
La entrega es el lunes. Hoy también es lunes. Tienes una semana entera por delante. Cómo la uses decide si habrá resultado o no.
Vamos a mirar tres escenarios típicos.
El novato: entusiasmo sin sistema
El novato va lleno de energía. Está convencido de que una semana es mucho, que el tiempo sobra. Puede trabajar a ritmo cómodo, sin prisas, dejarlo todo perfecto.
Lunes: estudia el encargo. Martes: le da vueltas al concepto. Miércoles: empieza a producir. Jueves y viernes: trabaja. Fin de semana: remata.
El domingo por la noche tiene la primera versión lista. El lunes se la enseña al cliente.
Y entonces aparece el problema: hay que rehacer la mitad. El cliente veía el encargo de otra manera. Algunas soluciones no funcionan. Hay limitaciones técnicas que el novato no conocía.
No queda tiempo para corregir — la entrega es hoy. El resultado sale a producción a medio cocer. El cliente está descontento y el novato, hundido.