Es fácil trabajar con él
Los clientes no siempre eligen al más creativo: eligen a quien entrega, avisa a tiempo y no les come la cabeza. Y eso, en la mayoría de encargos, pesa más que una imagen bonita.
Trabajando en empresas grandes, escuchaba muy a menudo a directores y productores decir algo así:
«Uf, ese no. Trabajar con él es un lío. Mejor este otro: no será tan creativo, pero entrega y no te come la cabeza».
La persona que elige al freelance también tiene su propio trabajo. Tiene que montar el proyecto, cumplir los plazos y entregar lo que pactó con el cliente. Por eso valora la creatividad y, al mismo tiempo, calcula cuánta atención le va a exigir el propio freelance.
El cliente final suele llegar a la agencia o a la empresa grande habiendo visto ya ejemplos de trabajos. Sabe más o menos qué esperar y elige a gente capaz de hacer algo parecido. Tiene una tarea y una idea del resultado. Ahora estaría bien conseguir ese resultado.
Por lo que he visto, los encargos más o menos estándar son muchísimos más que los proyectos donde hay que inventarse algo completamente especial. Puedes ser menos creativo que tu compañero de gremio y aun así llevarte el encargo. El cliente ve que contigo todo es sencillo y claro, y que el plazo prometido significa algo.
A mí también me encanta mirar virguerías preciosas en Behance y quedarme luego flipando, estéticamente satisfecho. Pero los clientes, por mi experiencia, llegan por el boca a boca.
Necesitan resolver sus problemas sin dolores de cabeza añadidos. Y una imagen bonita, por sí sola, todavía no le dice al cliente que le vas a resolver su problema ni que trabajar contigo va a ser fácil.
Cuando hace falta un resultado especial
Hay proyectos donde el director de arte o el productor quiere un resultado por encima de lo esperado. Si para eso hace falta un artista complicado en el trato, están dispuestos a lidiar con su «alma». Quien monta el proyecto entiende por qué se mete en ese berenjenal.
En una empresa grande, ese artista puede estar en plantilla; como freelance, recibir encargos a través de su comercial. A veces aparece un equipo en el que encaja bien. Mucho depende de cómo esté organizado el trabajo a su alrededor.