Invisible Force: How Context Affects Your Negotiations
Descubre cómo el contexto influye en tus negociaciones y mejora tus habilidades para lograr resultados positivos en cada conversación.
O cuando estás escribiendo con un amigo o con tu pareja y te parece que te está mandando mensajes con mala leche, así que le llamas para ver qué pasa, y te responde con tanto cariño que te das cuenta de que el tono ofensivo te lo habías inventado tú.
De esto casi nadie habla en voz alta, y mucho menos lo reconoce, confundiendo esa sensación extraña con inseguridad propia. Pero el pequeño secreto está en saber leer el contexto. Este elemento, sutil pero decisivo, puede reforzar lo que propones o tirarlo por tierra. Vamos a ver cómo no perderlo de vista y qué hacer para que cada conversación llegue a buen puerto, o al menos deje una buena impresión de ti. Y para que tú también te vayas con ella.
Si alguna vez has buscado algo con urgencia en internet, ya sabes cómo funciona esto. Entras en una web, no tienes tiempo ni de orientarte, y de repente un banner a media pantalla te corta el paso pidiendo que te suscribas a su newsletter a cambio de un cinco por ciento de descuento. En otro momento igual hasta te interesa, pero ahora mismo el timing es una cagada.
El timing y las necesidades de ese momento son el contexto. Si el vendedor no los tiene en cuenta, la venta se va al garete. El contexto importa igual cuando haces una presentación a un cliente, cuando vas a una entrevista o cuando te llama tu madre. O al revés: cuando te llama tu madre y estás en una reunión, eso también es un ejemplo de contexto fatal.
Cómo funciona el contexto
El contexto es todo lo que rodea una conversación: desde la hora y el lugar del encuentro hasta el estado emocional de quienes participan. Determina cómo se va a recibir lo que dices e influye directamente en si consigues lo que buscas. Imagina que un cliente llega a una reunión contigo. Por fuera todo parece perfecto: llevas el trabajo hecho, el plan claro y los argumentos preparados. Pero ¿y si ese cliente llega con el agua al cuello? Quizá tiene una llamada importante en veinte minutos, o acaba de salir de una negociación complicada con otro proveedor y ahora mismo no puede concentrarse en lo que le propones. Eso es el contexto actuando en silencio, pero decidiéndolo todo.
El contexto no solo importa en los negocios. Piensa en cómo te comunicas con un amigo o con tu pareja por mensajes. A veces lees algo y te parece que hay mala intención o sarcasmo entre líneas. Pero cuando llamas, oyes que te habla con cariño. ¿Qué ha pasado? Tu estado emocional — o el suyo — ha teñido la lectura del texto. Eso también es contexto, y nos puede jugar una mala pasada.
El contexto también son las normas sociales y las expectativas que cambian según la situación. Lo que es perfectamente normal en una conversación informal con un compañero puede resultar totalmente fuera de lugar en una negociación formal con un cliente. Reconocer qué contexto hay en cada momento es lo que te permite ajustar cómo te comportas y cómo presentas la información.
Las diferencias culturales también forman parte del contexto. En una cultura, la franqueza y la seguridad pueden verse como señal de profesionalidad; en otra, como falta de educación. No entender esos matices puede echar por tierra incluso las relaciones más prometedoras.
El contexto no es solo el escenario donde pasan las cosas. Es una fuerza viva que puede reforzar tus argumentos o vaciarlos de sentido. Ser consciente de él y saber tenerlo en cuenta te ayuda a tomar mejores decisiones y a llegar a tus objetivos con mucho menos desgaste.
Qué puede influir en el contexto
Prácticamente cualquier cosa puede influir en el contexto:
- la hora a la que se celebra la reunión — a primera hora de la mañana, tarde por la noche, o justo después de comer cuando todo el mundo está medio dormido; o que haya tocado quedar un fin de semana; o una llamada a las ocho de la mañana del 26 de diciembre;
- quién participa — si son las personas que esperabas o hay alguien que no tendría que estar ahí;
- cuál es el historial entre vosotros — si hubo un conflicto antes, o si teníais buena relación y luego se torció;
- si la situación es oportuna — si esas personas están realmente en disposición de hablar de esto ahora, o tienen asuntos más urgentes encima;
- si los participantes ya tienen expectativas concretas sobre ti o sobre lo que vas a proponer;
- o si la decisión ya está tomada y la reunión es puro trámite.
Cómo neutralizar un contexto desfavorable
Para neutralizar un contexto desfavorable, hay que hacer tres cosas:
- Nombrarlo en voz alta.
- Conectarlo con el resultado de la conversación.
- Intentar resolverlo.
La fórmula:
"Chicos, entiendo que *. Esto puede afectar a nuestras decisiones (o a nuestra relación), así que *. Mi propuesta es hacer lo siguiente: ***"
Ejemplos según el momento de la reunión
Primera hora de la mañana:
Una vez tuvimos una reunión con un cliente importante directamente en el lugar donde estábamos comprobando el funcionamiento de unas pantallas interactivas. Sabía que la mañana iba a ser dura para todos: parte del equipo había trabajado casi toda la noche, y el cliente había tenido que madrugar para llegar a tiempo. Todo el mundo podía estar agotado e irritable, así que pedí café y cruasanes con antelación. Cuando nos reunimos, saqué el pedido y dije: "Todos vemos cómo estamos. Llevamos aquí desde primera hora, algunos ni siquiera han dormido, y esto se puede hacer cuesta arriba. Así que subamos el azúcar en sangre, metamos cafeína y empecemos por lo más importante; lo demás lo vemos cuando estemos un poco más despiertos." El cliente soltó una sonrisa, cogió su café y se lanzó sobre el cruasán. Todos hicieron lo mismo. El ambiente cambió al momento. La reunión fue productiva y acabó bien.

Ejemplos según el momento del proceso de decisión
Dudas durante la discusión:
Otra vez estaba presentando un proyecto a un cliente interno, un productor y un director. Se notaba que habían llegado a la reunión con su propia opinión ya formada. Les llamé por su nombre y les dije: "Parece que tenéis preguntas o dudas sobre lo que propongo. Si podemos aclararlo todo ahora o resolver los detalles, genial. Pero si la decisión ya está tomada, no os quiero hacer perder el tiempo." Después de eso, el director pidió que aclarara un par de puntos. Los abordé de inmediato, pusimos opciones encima de la mesa, y el director y el productor eligieron una. Señalaron los aspectos que más les preocupaban. Los resolví rápido, y el equipo pudo arrancar con el proyecto.
Ejemplos relacionados con circunstancias personales
Asuntos personales de los participantes:
Durante el confinamiento hacíamos sesiones estratégicas por Zoom, y a veces se notaba que algunos participantes se desconectaban de la conversación y rompían el ritmo de la reunión. Entonces dije: "Chicos, entiendo que muchos estamos pasando momentos difíciles con todo esto del confinamiento, y eso puede afectar a cómo trabajamos. Si alguien siente que ahora no es el mejor momento para tomar decisiones, podemos dejar la discusión para mañana. O podemos centrarnos en los temas más importantes y cerrarlos hoy." Decidimos dejar ir a algunos participantes y posponer ciertas cuestiones para el día siguiente, lo que nos permitió no ir con prisas y trabajar mejor los temas que quedaron.

Ejemplos relacionados con el espacio físico
Ruido de fondo:
Un verano empezaron a desmontar la ventilación justo debajo de las ventanas de mi oficina. El ruido era tan bestia que, incluso con la ventana cerrada, el estruendo era insoportable y hacer reuniones era casi imposible. Así que les dije a todos: "Con este ruido es imposible concentrarse. Os propongo que nos llevemos las reuniones a las salas de edición de vídeo, que están más tranquilas y podemos trabajar con calma. Yo me conecto a mi ordenador en remoto." Todo el mundo estuvo de acuerdo y nos trasladamos a un sitio más adecuado, lo que nos permitió hablar de todo lo importante sin perder el hilo.
identificar → darle importancia → proponer una solución
Conclusión
El contexto no es solo el entorno, sino el elemento clave que puede reforzar tus argumentos o dejarlos sin valor. Saber leerlo y adaptarte a él es lo que distingue a quienes saben comunicarse y negociar de quienes simplemente hablan.
El contexto es ese pequeño detalle con mucho peso que convierte una conversación cualquiera en un intercambio que vale la pena. Tenlo en cuenta, y tus negociaciones llegarán a buen puerto y tus conversaciones dejarán a todos con buen sabor de boca.
Como siempre, os invito a compartir vuestra opinión en los comentarios. Con cariño 😽 🤗 😘 K