Cinco objetivos de un blog y lo que puedes esperar de cada uno
Antes de buscar resultados en tu blog, define qué quieres: tribu, clientes, productos, fama o publicidad. Cada objetivo tiene su precio y sus expectativas.
Bloguear fuera del formato. Manifiesto, post #9/14
«Buenos resultados» es un concepto subjetivo. Antes de preguntar «¿cómo conseguir resultados?», hay que responder con honestidad: ¿qué quieres de un blog? Porque la respuesta lo determina todo — el tema, el formato, las expectativas y los fracasos.
Aquí van cinco opciones. Y cada una tiene su precio.
1. Encontrar tu tribu
Escribir sobre lo que te importa. Compartir tu visión del trabajo, del sector y de la vida. Conversar, discrepar, pensar junto a otros. Es una necesidad humana completamente normal — la atomización de la sociedad destruye, las comunidades construyen.
El problema: tu tribu es pequeña por defecto. Lo más probable es que no sean decenas de miles de seguidores. Entre 200 y 800 personas — y eso está genial. Imagínate a 800 personas que confían en ti. Los primeros blogueros de 1999 escribían para comunidades de cien. O de veinte. O de tres. Y era suficiente.
A mí me importa una mierda el número. Quiero reunir a gente con la que me resulte interesante hablar. Gente que esté en el mismo tema que yo. Si te juntas por un objetivo concreto, puedes mover montañas.
2. Conseguir clientes
Muestra tu trabajo. Cuéntale a los clientes los matices de tu oficio — esos en los que ellos no piensan, pero tú sí. Recuérdales que pueden contratarte. Un blog así dice: estás metido en lo que haces, eres de fiar, es un placer trabajar contigo.
Aquí no hacen falta seguidores. Alguien llega, te ve, te escribe, cierra el trato. El máximo de audiencia que necesitas es el tamaño de tu mercado. Y eso desde luego no son millones.
3. Vender productos de información
Cursos, formaciones, consultas. Habla sobre cómo entrar en la profesión, cuánto se puede ganar, los entresijos del sector. Da la base teórica — aunque ya se haya contado cien veces. En tu voz, será tuya.
Pero prepárate: el contenido básico sobre «cómo empezar» atrae una audiencia muchísimo mayor que el contenido especializado para quienes ya llevan tiempo en esto.
4. Hacerte famoso
Esto es otra actividad. Casa mal con un blog profesional. Para ser famoso necesitas provocar emociones fuertes: envidia, pasión, indignación, ansiedad o alivio. Política, sexo, salud, consumo, polémica.
Tu trabajo, por definición, no es así. Puedes hacerte conocido dentro de tu sector — pero eso son miles de personas, no millones.
5. Ganar dinero con publicidad
Entonces olvídate del blog personal. Monta varios canales de entretenimiento e información. Contrata a alguien barato que maneje ChatGPT y reescriba noticias. Necesitas una red de medios que produzca chicle para el cerebro a escala industrial.
«¡Pero muchos expertos tienen publicidad en su blog!» Sí. Pero es un extra para el café, no un sueldo. En el mejor caso, otra nómina al mes. De la que la mitad se la lleva el gestor. Al final: cuatro duros y una úlcera de estrés.
El 71% de los creadores gana menos de 30.000$ al año. Solo el 2% de los autores en Patreon llegan al salario mínimo. La mediana en Substack es de 4.000$ al año. Alcanza para el café, no para vivir.
No lo mezcles
Se pueden combinar objetivos, pero cuantas más direcciones tengas, más rápido pierdes a la gente. Alguien se suscribió por las novedades del sector y le hablas de tu trabajo. Quería aprender los fundamentos de la profesión y tú le estás vendiendo servicios y hablando de política. En algún momento las expectativas no van a coincidir — y se irá.
El concepto de los «1.000 fans verdaderos» prometía libertad: encuentra a mil fans, cada uno paga 100$ al año — ahí tienes tus 100.000$. Suena bien. Pero en la realidad necesitas entre 2.000 y 5.000, porque entre el 30 y el 50% se van cada año. Y reunir aunque sea a mil personas es cosa de años.
La respuesta sencilla
Decide para qué quieres el blog. ¿La tribu, los clientes, los cursos, la fama o la publicidad? Cada objetivo lleva a un contenido distinto y a unas expectativas distintas. Y solo uno de ellos no decepciona: escribir sobre lo que te quema por dentro, para quien le importa. Sin expectativas. Sin KPIs. Sin úlcera de estrés.