Escasez de lo auténtico
Un manifiesto contra la saturación de contenido generado por IA y la defensa del blogging auténtico. La escasez de voces humanas reales frente al tsunami de neuroslop que inunda internet.
Blogging fuera de formato. Manifiesto, post #1/14
Cómo empieza todo
Casi lo dejo. Casi. Pero a veces, por aburrimiento — en una cola, en el baño, a las tres de la madrugada — abro LinkedIn. O Instagram. Y a los treinta segundos me entran ganas de vomitar arcoíris.
Lo que me revienta de los feeds
Avatares de IA que parecen todos iguales y ninguno en particular. Lip sync espantoso, movimientos artificiales, acentos descolocados. Tíos, usad al menos ElevenLabs, pagad un poco más — no solo sois vagos, es que además sois unos miserables. Posts sobre liderazgo de gente que no ha dirigido nada en su vida. Reels con el mismo baile, la misma opinión, el mismo «estaba pensando». Solo que no eras tú quien pensaba. Por ti pensó el prompt. Y luego un torrente de frases entusiastas y afirmativas sin un solo dato, sin la más mínima duda, como si solo existiera una versión de la realidad. La misma mierda viral de siempre, sin fact-checking ni nada.
La metáfora que lo resume
El AI slop es el nuevo plástico. Estamos contaminando internet igual que contaminamos el planeta.
Mi relación con todo esto
Me encanta la IA. Es mi herramienta, mi editor, mi traductor. Pero cuando en vez de cerebro hay un prompt, y en vez de opinión hay generación, eso ya no es una herramienta. Es una prótesis donde había una pierna sana.
Por qué dejé de escribir en LinkedIn
Escribía en LinkedIn. Lo dejé. Sin rencor — simplemente se acabó el tiempo. Antes encontraba un tema, lo investigaba, lo entendía, lo compartía. No estaba construyendo audiencia ni aspirando a influencer — disfrutaba del proceso. Luego empecé a trabajar. El tiempo es un recurso. La pregunta no es si gritar al vacío o no. La pregunta es en qué gastarlo. Elegí mi blog. Que no lee nadie. De momento.
Sobre la escala del texto generado
En 2025, más de la mitad de los artículos nuevos en internet no los escriben personas. Tres cuartas partes de las páginas web nuevas contienen texto de IA. No es una sensación. Está contado, medido, publicado. Pero no necesitas estadísticas. Ya lo ves: abres el feed, lees un párrafo, todo correcto, todo bien escrito — y nada. Como una conversación con alguien que sonríe, asiente y no escucha ni una palabra.
La escasez de lo vivo
Ahora hay una escasez aguda de personas reales con pensamientos reales. Entre el neuro-slop, el hype, los medios de segunda mano y las redes de Telegram — una persona viva detrás de un texto se ha vuelto una rareza. Antes había pocos textos, y cada uno significaba algo. Ahora hay textos a espuertas, y ninguno significa nada.
Cómo hacemos «contenido»
Está ese tío. Escribió un post sobre autenticidad. El post tenía su hueco en el calendario de contenidos del miércoles. Está esa chica. Grabó un reel de «sé tú mismo» — con aro de luz, teleprónter y tres tomas. Estoy yo. Escribí «escribo para mí». Abrí la analítica. Todos mentimos. La diferencia es quién se da cuenta.
Por qué la gente deja de leer
El 62% de las personas deja de leer cuando sospecha que el texto lo escribió una máquina. No porque el texto sea malo — puede ser técnicamente impecable. Sino porque detrás no hay nadie. Sientes el vacío igual que sientes una corriente de aire: no la ves, pero sabes que hay una puerta abierta.
Sobre mí
No me considero especial. No soy ningún aristócrata — crecí en una familia sin dinero, trabajo desde los catorce años. Pero escribo con honestidad y con mis propias palabras, no con los prompts de otro. Quizá eso genere interés. O quizá todo esto sea mi ilusión y mis delirios. No lo sé. De verdad que no lo sé.
Lo que sí sé
Pero esto sí lo sé: un blog personal es un diario sin candado. El candado no hace falta, porque la honestidad es lo único que no se puede generar.
Sobre este texto
Esto es, en cierto modo, un manifiesto. No tan elegante como el de Malevich, pero es el mío. Honesto. Quizá demasiado honesto. Nunca había escrito así. Le tenía miedo a la moderación de Instagram, a los bloqueos, al «igual lo malinterpretan». Puede que aquí tampoco debiera decir la mitad de lo que digo. No sé. Ahora mismo — así. Luego cambiaré. Soy humano y cambio. Pero ahora mismo me apetece arrancarme la máscara. Al menos intentarlo.
¿Es tarde para empezar un blog?
¿Es tarde para empezar un blog? Tarde — si esperas un campo vacío donde un solo post te trae mil seguidores. Ese campo ya no existe. Lo sepultó el texto de máquina. Pero si te arde algo en el pecho — ahora es el mejor momento para empezar. Internet está lleno hasta arriba de texto generado, y precisamente por eso una voz humana se ha convertido en escasez. El neuro-slop no sabe sentir. Imita el sentimiento — pero la gente ve la imitación. Eligen lo crudo, lo grabado con el móvil, lo dicho con tropiezos. Porque en los tropiezos hay una persona, y en el vídeo pulido no hay nadie.
El blogging en 2026
El blogging en 2026 no es para los que quieren multiplicar por diez. Es un avance lento y tedioso cuesta arriba. A final de mes nadie te paga, aunque hayas currando como un perro. Te leen — bueno, nadie, gente de paso, y María. María es la única persona que respondió cuando escribí un artículo sobre amigos que se convirtieron en padres.
Por qué sigo
Y sigo. No porque sea una «estrategia de autenticidad». No porque «voz humana = recurso escaso» — aunque es verdad. Sino porque tengo cosas que decir. Porque arde. Porque cuando la mitad de internet es texto de máquina, la única forma de no ahogarte en él es ser lo que la máquina no puede ser: tú mismo.
Las dudas y el final
Puede que me equivoque. Puede que en un año cierre el blog y me ponga a hacer reels con avatar de IA. Puede que María deje de leer. Puede que todo esto sea una ilusión. Pero una ilusión con una persona viva detrás me interesa más que una verdad detrás de la que no hay nadie.