Por qué la gente cree que los marketers son estúpidos

Tres errores que separan a quienes resuelven problemas de negocio de quienes hacen slides bonitos. El primero es más común de lo que crees.

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Ilustración que representa la diferencia entre marketers que resuelven problemas y aquellos que solo hacen presentaciones.

Por qué la gente piensa que los marketers son idiotas

Tres errores. Tres motivos por los que los clientes ponen los ojos en blanco en cuanto escuchan "soy marketer". Y tres cosas que separan a quienes resuelven problemas de negocio de quienes hacen presentaciones bonitas.

La barrera de entrada en marketing es casi inexistente. Dos cualidades: pensar con claridad y comunicar de forma coherente. A veces con la segunda basta. Por eso el sector atrae a una avalancha de practicantes accidentales. Y los practicantes accidentales cometen errores de principiante. Los errores se recuerdan mucho más que los aciertos. Así se construye una reputación.

No es que todos los marketers sean idiotas. Es que el mismo rastrillo lleva años en el mismo sitio — y la gente sigue pisándolo. Aquí van los tres grandes.

Error uno: la trampa del gusto propio

Imagina que eres copywriter freelance y quieres lanzar un curso sobre redacción publicitaria. ¿Qué tienes que hacer? Hablar con potenciales alumnos. Hacer 10 o 15 llamadas de descubrimiento. Averiguar con qué luchan de verdad. Luego validar tus hipótesis — mandar una encuesta a entre 100 y 200 personas de tu audiencia.

Literalmente: abrir Zoom, hacer una pregunta, escuchar la respuesta. No un experimento mental. No hilos de Reddit. No pedirle a una IA que "genere un perfil de cliente ideal". Hablar con personas reales.

Y aquí está lo que hace el marketer mediocre. Como él mismo escribe copy, da por hecho que ya conoce el problema. Construye la landing del curso basándose en su propia experiencia. Cambia "yo" por "la mayoría de los copywriters" — y listo, parece investigación. Excepto que detrás de ese "insight" no hay absolutamente nada.

Esto es marketing de suposiciones. A lo mejor aciertas de chiripa. Pero siete de cada diez veces, fallas. Y encima de esa hipótesis torcida se apila dinero real: presupuesto de publicidad, horas de producción de contenido, meses de trabajo. Todo por el desagüe porque los cimientos estaban hechos de fantasías.

¿Lo mejor del asunto? Esas fantasías tardan más en producirse que 15 llamadas de 20 minutos cada una. Mientras exprimías "insights" de tu propia cabeza, podrías haber hablado con personas reales y descubierto cosas que jamás se te habrían ocurrido solo.

Qué hacer: antes de cualquier decisión de marketing — 10 conversaciones con personas reales de tu audiencia. No encuestas. No análisis de IA. Conversaciones. Luego valida con números.