Sobrevivir a todos

Las tendencias son para agencias digitales que necesitan informes mensuales. Tu estrategia debe ser simple: crear contenido auténtico durante décadas y sobrevivir a todos los que abandonan por falta de resultados inmediatos.

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Sobrevivir a todos

Blogging fuera de formato. Un manifiesto, post #7/14

Echa a patadas a todo el que intente imponerte tendencias. Las tendencias son fenómenos del momento. Tu blog necesita construirse con una perspectiva de décadas. No de meses. No de trimestres. De décadas.

Las tendencias las necesitan las agencias de marketing digital para presentar informes cada mes a sus clientes y convencerlos de que están haciendo un trabajo estupendo. Las tendencias sirven para el hype rápido. Tu tendencia es el crecimiento orgánico, el brillo en los ojos y el fuego en las entrañas.

No te compares con los grandes

No tiene ningún sentido compararte con alguien que lleva veinticinco años escribiendo. Pones tu blog junto al de un autor consolidado y se te caen los brazos: él tiene ESO TANTO y tú casi nada. Pero es que lleva publicando desde finales de los noventa. En todo ese tiempo acumuló cientos de experimentos: secciones, formatos, fracasos. Lo que funcionaba, lo quedaba. Lo que no, lo tiraba. Y mucho no funcionó.

Eso es imposible si esperas resultados inmediatos. Solo es posible si estás dispuesto a disfrutar del proceso y avanzar con constancia.

Sobrevivir a todos

La mayoría de la gente que empieza un blog ahora lo abandonará en menos de un año. Porque no da resultados inmediatos. Y de todo lo que se puede leer hoy, gran parte es una mierda sin alma, masticada y regurgitada dos veces. Copias de copias de copias en canales de divulgación científica y opinión política.

En ese contexto, los blogs personales donde hay gente con ideas originales de verdad valen su peso en oro. Son pocos. Y cada año, con más neurobasura inundando la red, serán todavía menos.

No hay nada malo en gestionar un canal de contenido reciclado — es simplemente un negocio. Pero lo que tiene mérito de verdad es seguir siendo humano y compartir con la gente lo que consideras importante.

La estrategia es simple: seguir vivo y sobrevivir a todos.

El blog que crea al autor

Montaigne escribió sus Ensayos durante treinta años. Desde 1580 hasta su muerte. El prototipo del blog — en el siglo XVI. Él mismo dijo: «No he hecho mi libro más de lo que mi libro me ha hecho a mí». Un blog no es solo un canal de difusión. Es un instrumento de autoconocimiento. Escribes y entiendes qué piensas. No al revés.

En 1999 había veintitrés blogs en internet. Veintitrés. La gente escribía para sí misma y para un puñado de conocidos. Autorreflexión para una comunidad de veinte personas.

Los fanzines, los primeros blogs, el IndieWeb — forman una línea continua de cuatrocientos cincuenta años. Cada generación redescubre la publicación DIY. Cada vez que la industria convierte el contenido en cadena de montaje, aparecen personas que hacen las cosas a su manera.

Para mí — un inmigrante que escribe en tres idiomas — el blog se convirtió en una forma de reconstruir la identidad. Los estudios lo confirman: la escritura autobiográfica ayuda a los migrantes a «reescribirse» en un nuevo contexto. Tres idiomas no son tres traducciones. Son tres versiones paralelas de uno mismo, sintonizadas con culturas distintas.

Cinco principios

Hay que escribir un blog de forma que puedas mantenerlo durante 10, 20, 30 años. Eso significa:

Sin agotarte ni sobreinvertir. No gastes en producción más de lo que te resulte cómodo.

Sin intentar forrarte rápido. No esperes que haya UN POST que te haga famoso para siempre. Esto es un proceso largo y gradual.

Que te dé placer a ti, no que sea algo que exprimes a base de un plan de contenidos. Para volver al blog con ganas, no con horror.

Sin mirar las métricas constantemente. Porque la mayor parte del tiempo no te van a alegrar si las comparas con las de los blogs grandes.

Con vida, con verdad, con honestidad.

Fuera de formato

En el colegio me convencieron de que era un mediocre. Todas las redacciones — «correcto». Ni una vez «bien» o «sobresaliente». Vi el boom de los bloggers y quería ser parte de eso, pero pensaba: ¿quién me va a leer a mí? Aunque veía a auténticos inútiles publicando, y estaba claro que yo no era peor. Pero no hacía nada, porque pensaba en formatos que me habían «ofrecido» otros.

Ahora estoy fuera de formato. Y es la mejor sensación.

Si tienes algo que decir pero no encaja en ningún formato — empieza un blog sin dudarlo. Que sea una chorrada. Que sea una completa tontería. Pero si quieres expresarlo — exprésalo. Madrid no se construyó en un día. Escribir es una habilidad. Y una habilidad es cuestión de tiempo, no de talento.

Cuando alguien me preguntó «¿Dónde te ves dentro de diez años?» — me emocioné de verdad. Me imaginé escribiendo dentro de diez años. Qué estaré pensando. En quién me habré convertido. Eso es a la vez un placer y un acto de valentía — aunque lo segundo me lo dicen mis amigos, no yo mismo.

Un blog es un juego largo. Cinco, diez, veinte, treinta años. Sin agotamiento, sin perseguir métricas, sin máscaras. Con vida, con verdad, fuera de formato. Y el único combustible — el placer de hacerlo.