What to do when faced with a crisis

Descubre cómo enfrentar una crisis con estrategias efectivas. Aprende a evaluar tu situación y toma decisiones claras para avanzar.

Share
Manos entrelazadas en un momento de reflexión, simbolizando unidad y resiliencia ante la crisis.

Lo simple y lo complejo de lo que es una crisis

El momento en que te das cuenta de que no sabes qué hacer es una descripción bastante sencilla de lo que es una crisis. Una crisis es un punto de inflexión en cualquier situación después del cual todo lo que tenías planeado — estrategias, acciones, enfoques — deja de funcionar, y todavía no has encontrado nada nuevo que lo reemplace. En esencia, una crisis es el momento a partir del cual empieza la incertidumbre.

Cuando no sabes qué hacer en un estado de incertidumbre, el primer paso correcto es empezar a pensar de forma lógica o estructurada. Lo primero que hay que hacer cuando te enfrentes a la incertidumbre es encontrar algo cierto dentro de ella. Por ejemplo, tu estado actual. Solo podemos cambiar lo que podemos medir con precisión. Así que aunque no sepas qué va a pasar ni cómo se van a desarrollar los acontecimientos, siempre puedes determinar con exactitud dónde estás ahora mismo: en qué posición, qué te funciona y qué no.

Estrategia de acción

Determina el estado actual

Punto número 1 — determina con precisión tu estado actual. Todavía no pienses en estrategia ni en desarrollo: piensa en dónde estás ahora mismo y fija ese momento. Es importante entender que el estado debe evaluarse mediante indicadores cualitativos o cuantitativos, no a partir de tus sensaciones y emociones. Porque en momentos de incertidumbre o crisis, tus emociones van a ser mayoritariamente negativas y muy exageradas. Si nos basamos solo en lo que sentimos, nos alejaremos mucho de una imagen objetiva. Lo que importa es operar con indicadores concretos, cuantitativos y cualitativos.

Cambia la evaluación por la observación

El punto número 2 para gestionar la incertidumbre es cambiar la evaluación por la observación. Esto está íntimamente relacionado con el pensamiento y las reacciones del cerebro ante lo desconocido. Sé que lo menciono constantemente, pero parece ser el mayor obstáculo para una productividad sana: la reacción natural del cerebro ante la incertidumbre es el miedo. Para el cerebro, todo lo que no está claro es estrés. Necesita saber dónde estamos, qué tenemos y qué va a pasar mañana. En cuanto empezamos a evaluar la situación y nos damos cuenta de que no tenemos nada en lo que apoyarnos y no vemos el siguiente paso, el cerebro entra en modo estrés. Y bajo estrés, volvemos a nuestros instintos más básicos: paralizarnos, luchar o huir. La capacidad de pensar con amplitud y creatividad desaparece.

En condiciones de incertidumbre, tus emociones son una mala estrategia. Tus emociones siempre se basan en experiencias anteriores. Solo podemos sentir algo si ya lo hemos vivido antes. En la incertidumbre, podemos sentir miedo porque no sabemos qué va a pasar. Y como la situación no tiene un guion conocido y no sabemos qué hacer ni cómo gestionarlo, tu experiencia previa no aplica. Fiarse de lo que sientes, en este contexto, es la estrategia equivocada.

En cuanto cambiamos la evaluación por la observación, aceptamos el hecho de que tenemos miedo por la incertidumbre y ganamos la capacidad de ver la situación con más perspectiva. Reconocemos que sí, en este momento me siento muy mal y no sé qué hacer. Pero de repente empezamos a notar oportunidades que antes no veíamos.

Por ejemplo, si nuestra reacción a la incertidumbre es el miedo, nos cerramos y no queremos actuar. Pero si cambiamos la evaluación por la observación, empezamos a buscar formas no convencionales o desconocidas de resolver el problema. Empezamos a pensar en actuar de manera diferente a como lo hacíamos antes.

Por eso, en lugar de obsesionarnos con lo que nos va a pasar o no, lo importante es entender qué está pasando ahora mismo y qué vamos a hacer al respecto. Intenta evitar las trampas del pensamiento ingenuo o catastrofista, ese todo o nada que tanto nos paraliza.

Por ejemplo, cuando llamas a alguien tres veces seguidas en pánico y no contesta, eso no significa necesariamente que no les importas, que te han bloqueado o que te están ignorando. Igual está en la ducha. O si intentas arrancar algo nuevo varias veces y no funciona, eso no significa que nada vaya a funcionar nunca y que todo esté perdido. Quizás necesitas analizar y cambiar el enfoque. Así es como funciona la trampa del catastrofismo. La trampa de la ingenuidad es la contraria: sabes perfectamente que sin tu participación activa la situación no va a cambiar, pero sigues creyendo con fe ciega en que todo se resolverá solo. Puede que se resuelva, pero no hay garantía de que te guste el resultado.

Evalúa tus ideas

Una de las habilidades más importantes en un período de incertidumbre es saber evaluar tus propias ideas, sin saltar de un extremo al otro. ¿Qué significa evaluar tus ideas? Antes de empezar algo, de proponer una idea o de ponerla en práctica, hazte siempre una pregunta.

¿Por qué creo que esto va a funcionar? ¿Qué base tengo para pensar que esto me va a llevar a mi objetivo? ¿Podría existir una idea más efectiva y cómo puedo averiguarlo? ¿En qué datos concretos baso la elección de esta idea frente a otras?

El pensamiento crítico es una de las mejores herramientas en períodos de incertidumbre. Es ingenuo pensar que algo ocurre, se soluciona, se construye o cambia sin tu participación. Eso desde luego no es una estrategia ganadora. En períodos de incertidumbre, lo importante no es delegar la responsabilidad en otros, sino asumir la autoría completa de cada decisión que tomas.

Busca consejo pero asume la autoría de cada decisión

En una crisis, es completamente normal buscar consejo o apoyo en otras personas. Somos seres sociales, y cuanto más miedo tenemos, más necesitamos a otros a nuestro alrededor. Los escuchamos, seguimos sus consejos, y eso nos ayuda a sentirnos más seguros en nuestras acciones. Pero que alguien te haya dado un consejo no te da derecho a trasladarle la responsabilidad del resultado final. Tú tomas la decisión, tú eres el autor de la acción. Por eso es importante aprender a asumir la autoría de cada decisión tomada. Y recuerda que no tomar una decisión también es una decisión. La inacción también es acción.

Si no analizas ni reflexionas sobre el consejo de alguien y prefieres seguirlo a ciegas para después culpar al consejero del resultado, nunca vas a formar tu propia experiencia. Siempre serás un instrumento para probar la hipótesis de otra persona.

No sabes lo que no sabes

Recuerda: el hecho de que no conozcas algo no significa que no funcione. Solo podemos percibir una situación, unas circunstancias o unos eventos si somos capaces de conectarlos con nuestra experiencia anterior. Interpretamos lo que ocurre combinándolo con lo que ya hemos vivido. En un período de incertidumbre, vamos a tener muchas experiencias nuevas que nunca antes hemos tenido. A veces llamamos a las cosas irrealistas, absurdas o ineficaces simplemente porque no las habíamos hecho antes. Es importante entender que muchas cosas las vamos a hacer por primera vez.

Ábrete a nuevas soluciones

En lugar de bloquear nuevas oportunidades solo porque no las hemos escuchado antes o no estaban en nuestra experiencia, necesitamos aprender a mirar con más amplitud y analizar con más profundidad lo que se nos presenta como nuevo. El deseo de actuar rápido es el deseo de salir de la incertidumbre cuanto antes. Pero aprender, analizar y pensar también es actuar. En la incertidumbre, no da miedo no saber algo; lo que da miedo es no querer o no poder aprender.

Imagina dos personas: una que sabe mucho pero no sabe o no le gusta aprender, y otra que sabe menos pero sabe cómo aprender y le encanta hacerlo. En un mundo estable, ganará la que más sabe. Pero en condiciones de incertidumbre, donde la velocidad y la frecuencia de los cambios hacen imposible ser constantemente efectivo con el mismo conocimiento, ganará la que sabe aprender. En un período de incertidumbre, no saber algo no es tan grave como no querer o no poder aprender. El pensamiento crítico, el análisis y el aprendizaje también son acciones, aunque en la incertidumbre no los percibamos como tales. Tomarse tiempo para analizar, pensar de forma crítica y aprender es más valioso que lanzarse a actuar sin reflexión.

Confía en ti mismo y date ánimos

Y lo más importante: en un período de incertidumbre, puede que te asuste la idea de que eres demasiado pequeño para poder con esto. A diferencia del mundo estable, donde gana el más fuerte, en la incertidumbre gana el más flexible, el más adaptable, el más capaz de cambiar. Así que si crees que eres demasiado pequeño para superarlo, lo más probable es que este sea precisamente tu momento.


Como siempre, te invito a compartir tu opinión en los comentarios. Con cariño 😽 🤗 😘 K